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07 abril 2011

"Gatita" quiere saber sobre Wittgenstein

Hoy quería hablaros de Libia, pero he pensado, realmente no lo pensé yo, me lo dijo Ricardo -un amigo- me dijo: "si escribes de Libia no lo leo", luego, no hablaré de Libia. Pero me gustaría recordar lo que dijo Santo Tomás, sobre las condiciones, que se deben de dar, para que una guerra sea justa, los jurista lo llamamos "ius ad bellum".

Pues eso, para que una guerra sea justa y resumiendo es:
1º- La autoridad del príncipe bajo cuyo mandato se hace la guerra.
Que en cristiano quiere decir que sea el legítimo, la autoridad legítima.
2º- Se requiere una causa justa, es decir, que el que sea atacado sea por una causa justa.
3º- Que sea recta la intención de los contendientes; es decir, una intención encaminada a promover el bien o a evitar el mal.

Pues ya sabes, mi Jeorgina, a partir de ahora, a ver si encontramos una guerra justa.

Hoy hace calor, el cielo está con bruma, está tomando un color amarillo muy uniforme. En el desierto algunas veces tiene este color, ¿Estaremos en un desierto lleno de gente Jeorgina? Damaso Alonso -un poeta- decía que Madrid era una ciudad de un millón de muertos, no sé si sigue igual.

Rocío, la cholita sigue sin aparecer. De Carmen no sé nada y solo me queda Marisa, anoche hable con ella, está muy contenta porque ayer gano el Barça, - en eso del fútbol, tiene el corazón partido- porque en casa tiene de todos los bandos. Le pasa como a Alejandro Sanz.

Para qué me curaste
cuando estaba herío
si hoy me dejas de nuevo
el corazón partío.


Hoy me ha escrito una mujer de Navarra y me ha dicho que le gusta la cocina, eso puede ser una mina, no sé si querrá contarme sus recetas. No quisiera que se escapase sin decirme las recetas que sabe. Si me las cuenta, las publico.

Con el color uniforme que tiene el cielo, recordaba una descripción de Azorín, la de él, es en blanco y la del cielo de hoy es en amarillo y aparte de eso, no se parecen en nada, pero me lo ha recordado

"Hay en un cuadrado espacio blanco un círculo blanco; las paredes del comedor son blancas, y la mesa -otro de los muebles fundamentales en la vida de Víctor- tiene sobre una muelle manta de algodón un blanco mantel siempre inmaculado. El comedor da al huerto; como la mesa es circular no pude haber en ella postergaciones...," (La portada es de la novela "Antonio Azorín", pero es muy bonita, -la portada- la novela también)
¿No es una descripción preciosa?, es como un cuadro minimalista, o impresionista.

Jeorgina, hoy te voy a recomendar a Azorín, un par de novelas suyas, esta de "El enfermo", es un relato breve, que se debe de leer, pero lee "Las confesiones de un pequeño filósofo", "Doña Inés" y "La Voluntad".

Azorín, como casi todos, de joven era anarquista y poco estudioso, y de mayor se hizo conservador. "C'est la vie". Pero la prosa que tiene es preciosa. Marisa, eso se puede leer en el Metro.

Jeorgina, ¿has encontrado ya, una guerra justa? Pienso que Jeorgina tiene los ojos de color de la plata cincelada. ¿Cómo les tendrá Marisa? A Marisa no le doy consejos sobre lectura porque no se sus gustos.

Y pensando en los gustos de Marisa, le tengo que decir cómo se hace el arroz caldoso. Hoy le hice. Solo hay que freír media cebolla y un par de dientes de ajo, todo picado, le añades el arroz, el azafrán y si llega el caso un poco de pimentón, le das dos vueltas, o tres y añades el caldo. ¿Que no tenéis caldo?, no importa.

Pídele a tu pescadero, o al mío, una cabeza de pez y unas espinas, compra unas gambitas y un poco de rape.
Pones las espinas y la cabeza con la otra media cebolla, junto con unas hojas de laurel, unos granos de pimienta y un puerro si tienes, o una zanahoria, o si quieres un tomate, añades agua y lo dejas cocer un rato largo, !ah! y pon las cascaras y las cabezas de las gambas. Con eso colado, tienes un caldo divino.

Íbamos  por el arroz, le añades los dados de rape y el caldo, que cueza, como 10 o 15 minutos, después pones las gambas peladas y ya está. Pues no era tan difícil.

Estaba pensando en Azorín, hace poco, -menos de diez años- Javier Marías, que fue una recomendación a Jeorgina, hablaba mal de él, pero no le hagáis caso.

La gata y yo estamos en la cama chateando con Jeorgina, y me ha preguntado, -la gata- que qué opino sobre Wittgenstein y el Tractatus y para seros sinceros no he sabido que contestar. Tendré que leer algo de Wittgenstein.

Ayer puse una foto de un mercado en Burquina Faso, -Hombre honesto en bambara- Burquina es lo que se llamo Alto Volta y hace frontera con Costa de Marfil. Y no me ha dicho Jeorgina si la guerra de Côte d'Ivoire es justa. Y hoy por poner algo, pondré una foto de mis mujeres favoritas, de estas no he hablado, pero chateo bastante con ellas, no son virtuales, son de verdad.

Jeorgina me ha dicho que es una morocha renegada. ¿Qué os parece? Yo pensé que tenía los ojos de color plata. Si la de la foto no es guapa ,que venga Dios y lo vea.
!Ah! que se me olvidaba, no te olvides tú, de la sal en el arroz, Marisa.

03 abril 2011

Potocki, Javier Marias y un día gris

Hoy está el día muy gris y no tengo esperanza de leer a Jeorgina.

Estoy leyendo en la cama, estoy terminando de leer un libro de Jan Potocki, “Manuscrito encontrado en Zaragoza”, la versión de 1810, porque hay otra versión de 1804.

Está bastante bien, es entretenida, es una novela donde las historias se van entremezclando, dentro del relato principal, que es la historia de un militar que viene a España a servir al rey, se van anidando otras historias y dentro de estas otras. Las aventuras que se relatan tratan sobre aparecidos, alquimistas, demonios, cabalistas y toda clase de personajes y hechicerías.  Jan Potocki era un gentilhombre polaco, enciclopedista  y viajero, que sobresalió en variedad de campos de la ciencia en el siglo XVIII, se suicido con una bala de plata. ¡Qué chic!

No le voy a recomendar esta novela a Jeorgina, aunque está muy bien -yo la he leído en una edición muy cuidada de Acantilado- y se puede encontrar por la red.

No le recomiendo esa, porque me he acordado de una gran novela de un escritor vivo, -yo casi solo leo libros de escritores muertos, (no es por el morbo de la muerte) ya contaré las razones- Javier Marías y la novela es “Mañana en la batalla piensa en mí”, la leí hace bastante en una edición de bolsillo, es una gran novela, tiene una prosa preciosa, es una historia con mil vertientes y giros, pero en definitiva trata sobre una infidelidad que no se llega a cometer, porque la muerte de la mujer lo imposibilita y a partir de ahí el protagonista se deja llevar por los acontecimientos, decidiendo sin decidir. Javier Marías escribe muy bien. En esta página hay una reseña que cuenta más y mejor lo que os cuento. Si tienes oportunidad léela Jeorgina, no la reseña, que tambien, si no la novela.
http://www.javiermarias.es/PAGINASDECRITICAS/criticasyresenasmanana.html

¿Existirá Jeorgina? Nunca la he visto. Puede que esté hablando con alguna maquina, una maquina muy bien programada. Pero tampoco me importa, me produce placer leer lo que escribe, lo malo puede ser si me enamoro de una máquina, ¿Sera malo enamorarse de una máquina? Javier Marías dice que no tiene ordenador  o que no le utiliza.

"Me voy a ir yendo", tengo que hacer la comida. Voy a preparar unas patatas con costillas de cerdo, es muy fácil, se fríe -como siempre- un poco de cebolla y un ajo, todo picado, cuando esta frito se añaden las costillas, (adobadas o sin adobar) y se sofríen un poco, se añaden las patatas en trozos, se pone agua, no mucha, y un poco de vino blanco. Y se deja cocer madia hora. Si las costillas son sin adobar se añade orégano, tomillo y romero, o lo que más te guste. Qué no se os olvide la sal.

Ya tengo la tristeza de domingo por la tarde y es mediodía.